POR Pr. FRANCISCO RETES
 

¿Qué es un Verdadero Hombre?

 
 

Publicado en Revista VISIÓN SIGLO XXI, Edición Nº 34, Diciembre 2008. Todos los derechos reservados.

   

El libro de Génesis registra que Dios hizo al hombre y a la mujer, a su propia "imagen" y conforme a su "semejanza". Sólo cuando Dios hizo al ser humano, intervino directamente; a diferencia del resto de las otras cosas que Él creó. Por lo tanto, fueron creados para reflejar al Creador, de modo que representaban a Dios ante el resto de la creación. Pero pronto (más pronto de lo que uno espera), se produjo la primera crisis de identidad; "serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios" (Génesis 3.5) La humanidad desde entonces ya no ha sido la misma.
¿CRISIS DE LA MASCULINIDAD?
Muchas personas en todo el mundo reconocen la crisis actual en los hombres. En Asia, Europa, América,  África, Oceanía, existe la certeza de que son "naciones sin padres", producto de las pérdidas de hombres por las  guerras internas o mundiales, por la mafia y el narcotráfico, el homosexualismo y el machismo. Esto ha creado numerosos problemas tanto, como para las relaciones familiares, como para el desarrollo de las naciones.
Las percepciones de lo que es un hombre de verdad, tomadas de los modelos y ejemplos de la sociedad, motivan a los hombres en patrones de conductas. Las personas son motivadas por lo que piensan que es importante en este mundo, independiente que esa percepción sea buena o mala. Y esto no es simplemente un mal uso de la palabra hombre, sino  que  todo lo contrario, es la forma de entender lo que es un verdadero varón. La Biblia lo dice: "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él" (Proverbios 23.7) Estas percepciones dictadas por la naturaleza por la sociedad tienden a distorsionar la verdadera hombría y a crear confusión.
"Los hombres no lloran", frases como estas dan una percepción de que los hombres o son brutos o son súper héroes. Los medios de comunicación constantemente critican a los hombres por no pasar suficiente tiempo con su familia e hijos. Pero por otro lado se les exige trabajar duro para satisfacer las necesidades de su familia.
Los hombres han tratado de lidiar con estos mensajes conflictivos (aunque el tema familiar es vital) procurando complacer a todo el mundo. No es de sorprender que los hombres de hoy estén confusos en cuanto su masculinidad.
En donde quiera que se reúnen los hombres, siempre surge la pregunta ¿Qué es un verdadero hombre? O ¿qué hace a un hombre verdadero? Debe ser un hombre como el personaje de James Bond, atractivo, seductor, fuerte, recio, peligroso y fanfarrón, siempre sabiendo lo que es correcto, terror de los enemigos, leal a los amigos, temido y respetado (y envidia-do) por otros hombres. ¿O debe ser un hombre como el actor Jack Chan, con gran simpatía, sensible, emocional e inofensivo? ¿O deben ser como Brad Pitt (ya quisiéramos algunos), Harrison Ford, el aventurero Indiana Jones, o Mel Gibson como Williams Wallace, el libertador?
¿Qué es un verdadero hombre? ¿Cómo es? Las respuestas surgen de todos los sectores: la religión, filosofía, sicología y sociología, cultura, educación, todo el mundo tiene una respuesta, pero no del todo correcta. La respuesta a la masculinidad es la misma dada para toda crisis desde la formación del mundo, "JESUCRISTO".
Por medio de Jesús, Dios nos mostró, cómo vivir aquí en la tierra como verdaderos hombres. Dios creó al hombre (y a la mujer) a su "imagen" y conforme a su "semejanza", por lo tanto la identidad del varón (y de la mujer) se halla, no en como el hombre se ve o cómo la sociedad lo ve, sino en que es un hombre a imagen y semejanza del Creador.
Fiel, recto, buen carácter, sensible, empático, integro, gentil y compasivo, valiente y galante, lleno de sabiduría, ecuánime y equilibrado, tierno pero severo con las injusticias, son palabras que definen el carácter y los atributos de Jesús. Debemos estudiarlas para convertirnos en la clase de hombre que Dios  deseaba que fuéramos.
Ser hombre semejante a Cristo, ser un hombre de verdad, es mucho más que nacer de nuevo o llamarse cristiano. Más que vestirnos de una hombría que se parezca a la de Cristo, el carácter y los atributos de Jesús deben estar profundamente enraizados en nosotros. Sólo Dios puede hacer esto .
Podemos cubrir nuestra naturaleza proyectando una imagen que queremos que otros crean o permitir que nuestra naturaleza sea cambiada, al identificarnos con la persona de Jesucristo.
EDIFIQUE SU VIDA Y CÁRACTER SOBRE ESTA VERDAD: USTED ES UN HOMBRE A IMAGEN Y SEMEJANZA, NO DE CUALQUIER HOMBRE, NO DE SU PADRE, SINO DE DIOS.

 

 
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Pr. Francisco Retes
 
   
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