Corría el año 2000 y en nuestra congregación un matrimonio muy amado, los hermanos Ricardo y Nelly Peña se preparaban para ir a estable-cerse en Carahue, una lejana ciudad de la costa de la novena región con la visión de abrir una nueva obra, de trabajar con niños, con familias destrui-das por el alcoho-lismo, entre muchas otras duras realidades. El desafío era grande, había que partir de cero sólo con la certeza del llamado de Dios. Esto caló profundo en mi ser y Dios me habló. “Es la oportunidad de apoyar esta labor, de ponerse en la brecha” y me dio una palabra que me estremeció hasta el alma, “He aquí llamarás a gente que no conociste y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios y del Santo de Israel que te ha honrado”. (Isaías 55:5). Tras consultarlo con mis pastores Nestor y Alicia Bunster y con su incondicional apoyo, junto a mi esposa reclutamos un hermoso grupo de jóvenes y hermanos que creyeron en esta visión. Así en el verano del año 2001 nace la primera caravana misionera que con oración y ayuno, buscamos la unción del Señor y Dios nos respondió. Un hermoso equipo de trabajo, esforzado, impactó la comuna de Carahue, desarrollando por primera vez la fiesta de la alegría, con un resultado de 315 personas que abrazaron la cruz de Jesús, algunas por primera vez, otras restauradas en su comunión con nuestro Señor, de verdad fue una experiencia gloriosa e inolvidable, y que permitió que hoy esté establecido el Centro Cristiano Carahue de las Asambleas de Dios con un lindo número de hermanos. Pero Dios nos llevaría más allá, en los años que transcurrieron se abrirían más puertas para el desarrollo de esta visión, se extendió la caravana misionera hacia Curarrehue en la cordillera de la novena región, hacia Pupuya en la costa de la sexta región, a Iquique en la primera región, y a Puerto Montt en la décima región, a La Cruz y Villa Alemana, en la quinta región además de localidades cercanas a Santiago como María Pinto y Paine, siempre con hermosos resultados de vidas transformadas por el mensaje de Jesucristo.
Este año en los meses de enero y febrero del 2008, vivimos una nueva experiencia, pudimos apoyar el trabajo de los pastores Hector y Berta Soto en Puerto Aysén en la undécima región, en Quifo, Santa Rosa y Puerto Domínguez, localidades campesinas de la novena región, en Carahue, Loncoche, San José de la Mariquina y Barros Arana, terminando en Villa Alemana.
Un arduo trabajo que nos permitió añadir más de 800 personas entre niños, jóvenes y adultos al reino de la luz. Para darles a conocer en que consiste la visión que Dios nos ha entregado podemos señalar que los objetivos son;
Presentar personalmente al Señor Jesucristo a nuestro país movilizando personas para ayudar en esta tarea, apoyo a la labor evangelística y misionera en congregaciones hermanas sin importar su denominación, plantación de iglesias en lugares con necesidad, apoyo a la labor de enseñanza a través de talleres de educación cristiana y pedagogía para maestros de escuela dominical, lideres de jóvenes y de niños, entrenamiento y capacitación de hermanos que sientan el llamado de Dios a involucrarse en esta labor, para hacer su parte en el cumplimiento de la Gran Comisión, formar jóvenes que sirvan a Cristo, que desarrollen sus capacidades y talentos, que sean llamados al ministerio. Esto ha sido posible por medio del siguiente plan de trabajo;
Fiesta de la alegría, escuela Bíblica para niños y adolescentes con personajes y profesores capacitados espiritual y pedagógicamente para presentar a Cristo a los niños de cada localidad visitada, la actividad está planificada con canciones, lecciones y juegos preparados para ello, un lenguaje apropiado y dinámico para que el mensaje de Cristo sea entendido con claridad por cada uno de los alumnos participantes. Esta actividad dura 4 días de lecciones y un día de celebración y clausura en la cual se invita a los padres de los niños asistentes al evento. Además durante los días de trabajo, en cada tarde, el equipo realiza un evento de evangeli-zación en lugares públicos, plazas, escuelas, etc. Con muestras de arte cristiano, danza. Música y teatro. y predicación de la palabra a través de una obra personal que desarrolla cada integrante del equipo.
Talleres de formación ministerial, orientados a lideres y maestros de escuela dominical a cargo de profesores con experiencia en el trabajo con niños y jóvenes, el objetivo de este trabajo es fortalecer a la iglesia anfitriona en su labor de enseñanza. .jpg)
En grandes rasgos, el trabajo apunta al apoyo de la labor evangelística y misionera de la iglesia local, que es la anfitriona, el equipo consta de un mínimo de 10 personas y sólo se solicita el hospedaje y la alimentación para el equipo de trabajo. De verdad podemos dar testimonio que en cada lugar que hemos visitado Dios ha derramado de su gracia y respaldado el trabajo con un importante número de almas ganadas para su reino, lo cual se traduce en un crecimiento e incentivo para la iglesia, esperamos poder compartir con usted esta bendición. |
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